Volcán y… explosión
Dije que tenía que escribir algo más sobre volcanes, y aquí traigo otro. Indagando un poco por el internés me topé con multitud de fotos de diferentes volcanes. Ante tanta variedad no sabía qué escoger y puse otras prioridades a parte de que la foto saliese bonita. Y buscando y rebuscando me topé con la historia del Chaitén. Chaitén es (o era) una comuna chilena afincada en la ladera del volcán con el mismo nombre. Sin mayores contratiempos los chaiteninos hacían vida normal desde la fundación de la ciudad en 1933. Como decía, habían colocado sus viviendas en los alrededores del volcán Chaitén, cosa que podría parecer peligrosa, pero que no se consideró. ¿Por qué? Yo no lo puedo saber… Pero he leído que se sabe que en 5610 a. C. el volcán aún estaba inactivo. Qué tranquilidad, debió pensar alguien. Pero cuando compartes piso con un coloso de semejante tamaño pues eso hay que pensárselo más de dos veces.
El volcán Chaitén entró en erupción por primera vez en mucho tiempo el 2 de mayo de 2008. Y es que se creía extinto… pero la naturaleza nos juega estas “malas pasadas”. Y es que da que pensar… ¿Acaso lo hizo para limpiar la zona? Y cuando digo limpiar me refiero a subsanar los alrededores del mayor cáncer del mundo. Y no se trata de algo despectivo a los chiteninos, no, hablo de todos.
El caso es que la erupción improvisada del volcán provocó la evacuación inmediata de la ciudad y hasta hoy siguen cayendo las cenizas. Ahora mismo se podría decir que Chaitén es una ciudad fantasma, quedando sólo escombros y más escombros. La comuna se desplazó a otro lugar cercano y las actividades humanas se reactivaron. Pero aún así hay algo que no se puede olvidar… Y es que la naturaleza es imprevisible…
Fuente: Toxico-PC.com
Marte en la Tierra por un día
Un 23 de septiembre como otro cualquiera no fue tan como otro cualquiera. Al menos no en Sídney, lugar en el que se vivió una extraña situación, inhóspita, y que pasa sólo de un montón de años en otro montón más.
Y seguramente os preguntaréis por qué hay una espesa neblina anaranjada que apenas deja ver el Teatro de la Ópera de Sídney y que mucho menos deja diferenciar si hay algo más allá de esa colosal estructura. Pues bien, eso que veis en la imagen no es más que arena. Sí, simple arena pero en grandes cantidades (y no sé si “grandes” se me quedará pequeño…). Como decía, es arena lo que ha causado esta estampa en la ciudad australiana hace apenas cuatro días. Se trata de una tormenta de arena traída de los desiertos australianos a plena ciudad, con las consecuencias tan nefastas como paralización del tráfico, polvo y más polvo por todas partes, vuelos cancelados… Pero para mí eso pierde importancia al ver las imágenes tan espectaculares que dejó a su paso la tormenta. Y es que después de verlo bien, no se puede evitar caer en la tentación de ver un Marte poblado por los humanos. Al menos yo soy incapaz de evitar pensar en esa idea… ¿Vosotros no? Veamos si es verdad…




Pero no sólo en eso se basa la comparación, sino que también el baño de arena produjo una dispersión de la luz roja, lo que hizo que el Sol se viese como si amaneciésemos en Marte, con un brillo azulado:

Fuente: BLOGS.Gamefilia.com
Blanco salvaje
“¿Por qué me miras con esa cara?”… No sé por qué me siento culpable al mirar esta fotografía.
¿Hay algo que hemos hecho mal? ¿Realmente mal? No sé hasta qué punto puede parecer que el oso nos intenta expresar algo que le hemos causado nosotros. Y digo nosotros por no decir al pobre fotógrafo que tiene tanta culpa como todos. Puede resultar tan tópico intentar hablar de la destrucción de su casa, de su hábitat… Del cambio climático… Y es que odio estas dos palabras por el extendido uso que se le ha dado y lo sensacionalista del propio término…
Olvidémonos de ese concepto y reflexionemos un poco acerca de lo que nos puede hacer ver esta imagen… Yo no puedo evitar sentirme partícipe en eso a lo que llamen destrucción de los polos, por ejemplo. Soy responsable como el resto del mundo del medio ambiente y aunque el cambio sea inevitable, siempre se puede suavizar… ¿verdad?
“She was a young adolescent and they always seem to be more inquisitive than some of the older bears who know to avoid humans,” he said
Fuente: Telegraph.co.uk
Tags: animal, azul, blanco, naturaleza, nieve
Noche de verano en Ciudad Astronomía
Irán… Hasta ahí me he ido para recoger esta fotografía. Tan bonito lugar recibe el nombre de Saadat Shahr, lugar al que también nombran como la Ciudad Astronomía (más abajo se explica el por qué).
He vuelto a recurrir a Observatorio, lo reconozco, pero las imágenes que ponen allí me fascinan… Ver, por ejemplo, la imagen de hoy me hace pensar totalmente que estoy viendo algo salido de un cuento. Se ve tan mágico… Pero es real, totalmente. Y es que a mí estas puestas en las que los cielos se expresan de tal forma me encantan. Es mirar arriba y pensar: “¿realmente somos conscientes de dónde estamos?”. Yo creo que no podemos… Porque, ¿qué hay más allá? Las preguntas de siempre con las mismas respuestas. Ninguna. O al menos que sea clara. Siempre me quedará pensar que alguien desde otro planete ve nuestro Sistema Solar brillar con fuerza…
(Como aclaración, para ver el mapa estelar sobre la imagen se debe hacer clic aquí).
Esta tranquila imagen registra una noche de finales de verano sobre las suaves y verdes colinas del planeta Tierra.
Fue tomada cerca del pueblo de Saadat Shahr, provincia de Fars, al sur de Irán.
Saadat Shahr es tambien conocida como Ciudad Astronomía, ya que sus habitantes han demostrado una profunda pasión por la contemplación del cielo.
Adecuadamente, esta imagen celeste desde Ciudad Astronomía recoge una encantadora porción de la Vía Láctea cerca del centro de la fotografía.
Las tres estrellas más brillantes son las estrellas del Triángulo del Verano, Deneb en Cygnus (arriba), Altair en Aquila (izquierda), y Vega en Lyra (derecha).
El paisaje de primer plano, iluminado por las luces de Ciudad Astronomía, incluye una variedad salvaje de árbol del pistacho, común en la región.
Para identificar las estrellas y constelaciones, desliza el cursor sobre la imagen.
Fuente: Observatorio.info
Tags: azul, cielo, espacio, estrellas, naturaleza, verde, vía láctea
Pensando en lo que vendrá
Con poco tiempo para actualizar estas semanas parece que sólo me dedico a publicar lo que tiene que estar ahí todas las semanas sí o sí. Es decir, esta sección.
Hoy no traigo nada impresionante. Nada fuera de lo común ni curioso tampoco. Nada con lo que quedarse boquiabierto o asombrado… Hoy traigo algo que me ha hecho pensar y es en eso en lo que emplearé la foto de esta semana.
Dicen que las mariposas apenas duran un par de días tal como se ven ahí… Se les va la vida en tan poco tiempo que no pueden disfrutar ni de ellas mismas, ni de las otras… Tanto tiempo siendo repulsivas larvas y cuando ya han alcanzado la etapa más… ¿bonita? Apenas viven 24 horas para contarlo. Cumplen su función reproductiva y ya pueden dar por finalizada su vida. ¿Pero no puede una mariposa disfrutar más de todo eso? ¿No puede compartir más tiempo con las demás? ¿Por qué terminar tan pronto?… Y a veces me empeño en pensar que los animales pudieran actuar como nosotros. Pasar de esos dos días, continuar su aventura junto a quien quiera. Yo no me conformaría con compartir sólo dos lunas. No quisiera terminar esto tan pronto. No quisiera terminarlo nunca. Soy la mariposa que teme que se le acabe el tiempo pero que tiene como compañera a la esperanza. La posibilidad de continuar y de hablar de futuro. Soy la mariposa de la foto que ha encontrado una compañera de viaje y no quiere que sepa que quizás dentro de día y medio las dos tengan que terminar su viaje. No se lo quiero decir porque creo que somos dos mariposas afortunadas que vivirán eternamente…
Minä kaipaan sinua…
Habrá que ir practicando.
Fuente: flickr.com
Tags: amarillo, color, flores, naranja, naturaleza, rosa, tú, verde

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